Hemofilia

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Por: CHRISTUS MUGUERZA
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¿Qué es la hemofilia?

La hemofilia es una enfermedad adquirida o hereditaria que se transmite de generación en generación y que afecta principalmente a los varones. Consiste en una dificultad para que la sangre coagule. Una persona con hemofilia que se corta puede sangrar mucho más tiempo que una persona sana. Además, es común que una persona con hemofilia tenga heridas internas en las articulaciones que a la larga pueden dañar tejidos y órganos y poner en riesgo la vida.

La hemofilia es causada por una deficiencia en los factores de coagulación de la sangre. Los factores de coagulación son proteínas que ayudan a que la sangre se coagule de forma normal. Sin estos factores, las plaquetas de la sangre no pueden juntarse para bloquear las heridas de forma adecuada.

Tipos de hemofilia

Hay dos tipos principales de hemofilia: la tipo A y la tipo B.

  • La tipo A se debe a una carencia o ausencia del factor VIII y ocurre en el 90% de las personas que padecen hemofilia.
  • La tipo B se debe a la ausencia del factor IX y es la más rara de las dos (ocurre en el 10% restante).

No hay una diferencia en cuanto a los síntomas, pero ambos tipos de hemofilia necesitan tratamientos distintos uno del otro, por lo que es necesario determinar primero el tipo antes de proceder.

Diagnóstico

El diagnóstico de la hemofilia se basa en un estudio de muestras de sangre del paciente. Con éste se puede determinar qué factores están ausentes o débiles y así descubrir el tipo de hemofilia que se padece.

La hemofilia se clasifica en leve, moderada o grave según la cantidad de factor de coagulación que falte. Es importante que el diagnóstico se haga lo más pronto posible, de preferencia antes del nacimiento de la persona o durante los primeros años de vida, para saber si el tipo de hemofilia es grave y si se necesitarán cuidados especiales. Una persona con hemofilia leve usualmente no se diagnostica hasta una edad más adulta.

Tratamiento

El tratamiento de la hemofilia principal es el tratamiento de restitución, el cual consiste en la infusión o inyección lenta intravenosa de factores de coagulación correspondientes al tipo de hemofilia. Estos factores se consiguen en general a partir de la sangre humana. El tratamiento de restitución puede administrarse de manera continua o en demanda, es decir, cuando se necesite.

Existen otros tipos de tratamiento, como la administración de la Desmopresina en personas con hemofilia leve o moderada de tipo A, pero no se utiliza para la hemofilia grave o de tipo B. Consulta a tu médico para ver qué tipo de tratamiento es más conveniente para ti.

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