Cáncer de mama: un cambio de vida

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Por: CHRISTUS MUGUERZA

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A veces, las preocupaciones del día a día nos hacen olvidarnos de lo frágiles que podemos ser ante una enfermedad. Pero algo es seguro: todos, en algún punto, nos enfrentaremos a situaciones que se encuentren fuera de nuestras manos. Como Alejandra, quien a los 25 años enfrentó la prueba más difícil de su vida.

Como cualquier joven de su edad, Alejandra estaba planeando su futuro. Recién graduada de la universidad, un diagnóstico sacudió el camino: se trataba de cáncer de mama. A pesar de la noticia y frente a lo que se podría esperar, se mantuvo fuerte. Afrontar su situación con seguridad y una perspectiva positiva le ayudó a seguir adelante incluso ante el dolor, la incertidumbre y el miedo.

“En ese momento no te cae el veinte, te están diciendo ‘tienes cáncer’, pero yo me sentía perfecta, no lloré ni nada, mi única reacción fue decirle al doctor, ¿qué es lo que sigue?”, recuerda Alejandra con una sonrisa en el rostro, la misma sonrisa que nunca se borró durante el tratamiento.

Ahora, Alejandra tiene 27 años, es una joven exitosa que trabaja en el corporativo de una importante cadena de supermercados. Pero antes de llegar a este punto, tuvo que pasar por un proceso de cambio y varias sesiones de quimioterapia, que se extendieron durante ocho meses.

Durante la enfermedad, su fortaleza y la de todos sus familiares y amigos se puso a prueba. Su novio, por ejemplo, no logró adaptarse a las circunstancias.

Muchas amistades más se alejaron de ella, y nunca faltó quien llorara cada vez que la veía, aunque ella no lo hiciera. Su familia siempre estuvo ahí para apoyarla; su mamá dejó su casa en Sonora, de donde es originaria, para acompañarla durante todo el tratamiento. Como ella dice: “nos enfermamos todos, pero nos hicimos más fuertes”. El cáncer de mama cambió su vida y, por consecuencia, la de los demás.

El tratamiento fue difícil a consecuencia de los efectos secundarios, como las náuseas y la pérdida del cabello, pero Alejandra nunca experimentó dolor. Más bien, su proceso estuvo lleno de lecciones de vida que la ayudarían a mantener los buenos ánimos y a tener esperanza en su recuperación. Observar cómo los demás pacientes enfrentaban sus propios padecimientos le permitió a Alejandra aprender a lidiar con su nueva realidad y tomar la decisión de salir adelante.

La atención médica tampoco pasó desapercibida ante los ojos de una Alejandra llena de esperanza y optimismo. Aún hoy sigue recordando con cariño al equipo médico de CHRISTUS MUGUERZA Hospital Alta Especialidad, que estuvo con ella durante su tratamiento.

“Te van quitando el miedo, y te van haciendo sentir más cómoda. Llegas y te hacen sentir que no va a pasar nada, que ahí están ellos para levantarte. Estoy sumamente agradecida, porque son una parte de mi vida muy importante que siempre va a estar ahí. Estuvieron en un momento clave de mi vida, en donde o te caes o te haces más fuerte. Sí, lo que siento es agradecimiento”.

Todo cambió, pero para bien. Ahora tiene que cuidarse más, tanto en su alimentación como en sus hábitos diarios. Sin embargo, Alejandra está sana hoy gracias a su actitud y a su perseverancia, y recibió una nueva perspectiva de la vida. Se centró en las cosas que más le interesan y que son importantes para ella. “Siempre me había preocupado por los demás y ahora me tocó hacerlo por mí”, cuenta, mientras las lágrimas se asoman en sus ojos. Poco a poco, Alejandra recupera su vida y sigue adelante en su camino mientras ayuda a los que han pasado por algo similar con sus acciones y su testimonio.

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